Poner el gorro al bebé tras el nacimiento es ya rutina en todos los hospitales, con el objetivo de que el bebé no pierda calor a través de la cabeza ya que su capacidad para mantener la temperatura corporal se cuestiona.

Durante mi residencia de matrona me enseñaron a ponerle el gorrito al bebé nada más nacer porque me dijeron que los bebés no son capaces de termo regularse solos y por eso hay que protegerlos poniéndoles el gorro, pero ahora veamos ¿es eso absolutamente cierto?

En 2018, Cavallin et al. publicó un estudio realizado en África en 300 bebés prematuros de menos de 2500 gramos de peso. Se dividieron en dos grupos: un grupo en el que se utilizó gorro tras el nacimiento y durante su ingreso en unidades de neonatos y otro grupo en el cuál no se utilizó gorro en ningún momento. Resultados: no se observó ninguna diferencia o ventaja para que pudieran mantener su temperatura corporal.

En 2020, Fulmer et al. concluyó en un estudio realizado en una unidad de cuidados intensivos durante 22 meses que el uso del gorro tras el nacimiento y durante su ingreso en la unidad podría aumentar el riesgo de sofocación. Además, NO utilizarlo crearía un entorno más seguro para dormir.


¿Y entonces qué se recomienda?

Se recomienda realizar piel con piel tras el nacimiento de manera inmediata y el método canguro en el bebé pretérmino que necesite ingreso en una unidad de neonatos. El método canguro consiste en realizar piel con piel directa con el bebé desnudo encima de la madre cubierto con una manta. También puede ser realizado por el padre u otra madre, si fuera el caso.

El contacto piel con piel directo evita esa pérdida de calor, así como no bañarle durante al menos las primeras 24 horas para no retirarle la vérnix caseosa que recubre al bebé protegiéndole del frío.

Si abogamos por el piel con piel y su sincronía natural de termorregulación mamá-bebé, la colocación del gorro tampoco está justificada ya que con esa practica sería suficiente. No se debe utilizar ropa durante el piel con piel porque el traspaso de temperatura materna se traslada al bebé a través de la piel.

Además, ponerle el gorro al bebé evita que procesos primarios biológicos ocurran. El olor de la cabeza del bebé a la altura de las fosas nasales maternas desencadena una reacción química en el cerebro materno. La liberación de oxitocina comienza tras ese olor maravilloso que tiene un efecto increíble y primitivo en la madre provocando que el útero se contraiga evitando hemorragias durante el puerperio, además de ayudar al alumbramiento de la placenta tras el nacimiento. Cuando ese olor necesario y primitivo es reemplazado por un olor químico (detergente) es posible que ese proceso natural no ocurra de la misma forma. Además, entre sus beneficios se observa un aumento en la probabilidad de éxito de lactancia materna exclusiva.

Las numerosas ventajas explicadas son más que suficientes para evitar el uso de gorros tras el nacimiento del bebé en nuestro entorno. Fomentemos juntos la practica de piel con piel tras el nacimiento y mejorar así el efecto que produce ese olor característico, único y primitivo para el proceso retirando el gorro de sus vidas.



Referencias bibliográficas:

  1. Cavallin F, Segafredo G, Pizzol D, et al. Thermal Effect of a Woolen Cap in Low Birth Weight Infants During Kangaroo Care. Pediatrics. 2018;141(6):e20173073
  2. Fulmer, Megan BSN, RN-NIC; Zachritz, Whitney MSN, CPNP-BC, RN; Posencheg, Michael A. MD Intensive Care Neonates and Evidence to Support the Elimination of Hats for Safe Sleep, Advances in Neonatal Care: June 2020 – Volume 20 – Issue 3 – p 229-232 doi: 10.1097/ANC.0000000000000695

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