¿Te puedes levantar de la cama con la epidural puesta?

Sí, por supuesto pero vamos a valorar y explicar varias cosas. 

La epidural es el método más común y más popular entre la población española. Es un método seguro pero no está exento de riesgos. Por ello se debe firmar un consentimiento informado y por tanto, como ante cualquier procedimiento te recomiendo 100% que leas adecuadamente sobre los riesgos a los que te enfrentas ante ello y así poder tomar decisiones informadas tras ser valoradas. Siempre, siempre en el equilibrio de cualquier vivencia, etapa y situación debemos valorar los beneficios y riesgos de todo lo que hacemos. No es mejor cerrar los ojos, ponerse una venda y enfrentarse a una situación sin información. La ignorancia es atrevida y puede provocar sufrimiento y culpa si suceden cosas que no sabíamos, sobretodo cuando es una información alcanzable y está presente para ser valorada. 

No es un fracaso si decides no ponerte la epidural y al final terminas haciéndolo si es lo que tu deseas y necesitas en ese momento según tus circunstancias. Tampoco es un fracaso si lo deseas desde el principio y por otras circunstancias no puedes hacerlo. En este caso, te aconsejo desde el embarazo a prepararte de otra forma y no dejar todo tu camino a una única opción. Y, ¿si la epidural no funciona? ¿no te da tiempo a ponértela? O ¿no puedes? Trabaja todas las opciones y conoce todas las herramientas con el fin de mejorar la satisfacción propia que puedes vivir en este proceso de ilusión, alegría y vida.

El objetivo de la epidural es calmar el dolor. Se llama analgesia epidural y no anestesia epidural. El objetivo no es perder la movilidad de las piernas. Es decir con una analgesia epidural efectiva sentirás las piernas, las podrás mover y tendrás fuerza en ella. Sentirás la presión que ejerce el bebé cuando te encuentres en la fase de expulsivo (especialmente cuando la cabecita esté muy baja).

Ponerse la epidural no significa quedarse sin movimiento. Al contrario, no podemos dejar que los bebés hagan todo el trabajo para poder nacer. El movimiento es necesario. 

Si con la epidural sientes las piernas muy acolchadas, dormidas, sin movilidad, puedes comunicar a la matrona que baje la dosis de epidural si ésta pasa de manera continua o parar la administración hasta que tengas algo de sensación antes de volver a conectarla. 

Y, cuando tengas movilidad, el cuál repito, es lo normal cuando la analgesia funciona de forma adecuada puedes moverte en la cama, de un lado a otro, colocarte en cuadrupedia, hacer asimetrías de la pelvis, moverte durante las contracciones y salir de la cama para sentarte en la pelota, silla de parto e incluso caminar.

Para ello, hay que valorar la individualidad, saber la movilidad existente y marcar los límites según la situación y las necesidades y deseos de la madre en cada momento y caso. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies