¿Cuándo hacer la primera ecografía?
Una mirada desde la evidencia y la experiencia
Mi experiencia como matrón
Llevo más de trece años acompañando a mujeres en sus embarazos, partos y pospartos. He visto cómo la tecnología se ha ido incorporando a la maternidad, aportando seguridad aunque a veces restando naturalidad al proceso. Una de las preguntas más frecuentes que recibo en consulta y a través de redes sociales es: “Emilio, ¿cuándo debo hacerme la primera ecografía? ¿Es realmente necesaria tan pronto?”.
Para responder, quiero combinar mi experiencia profesional con lo que dicen las fuentes científicas más recientes. Cada embarazo es único y, aunque existen recomendaciones generales, siempre será tu matrona o ginecólogo quien, conociendo tu historia, pueda ajustar el seguimiento a tus necesidades.
La ecografía: una herramienta, no un entretenimiento
Empecemos por entender qué es y para qué sirve la ecografía. La ecografía obstétrica utiliza ultrasonidos para generar imágenes del interior del útero. Es un procedimiento inocuo y no invasivo, que permite ver al bebé y las estructuras maternas en tiempo real. Organizaciones oficiales españolas como la SEGO entre otras, recuerdan que las ecografías deben realizarse sólo por motivos médicos y por profesionales cualificados. No se recomienda utilizarlas como recuerdo o “souvenir”; aunque no hay evidencia de que causen daño, la clave es usarlas cuando realmente aportan información útil. Tampoco hay evidencia absoluta que no modifiquen la temperatura en el uso de las ondas de ultrasonido y el impacto que este puede tener. Desde esa perspectiva es mejor hacer las ecografías que estén justificadas y que realmente sean necesarias.
La primera visita prenatal y la ecografía precoz (semanas 6‑10)
Cuando una mujer confirma su embarazo, suele programar la primera consulta prenatal entre la 6.ª y la 10.ª semana de gestación. En esa visita se realiza una analítica y un examen general, y muchas veces se incluye una ecografía temprana. Según el Hospital Clínico San Carlos y otras guías, existe la opción de realizar una ecografía transvaginal en esas semanas para confirmar que el embarazo está localizado en el útero, descartar un embarazo ectópico y evaluar si hay uno o más embriones..
Esta ecografía precoz —a veces llamada “ecografía de viabilidad” o “ecografía de datación”— ayuda a:
- Confirmar la existencia de un saco gestacional y la localización intrauterina. Esto descarta la posibilidad de un embarazo ectópico, que puede poner en riesgo la salud materna..
- Comprobar la presencia de latido cardíaco. El latido fetal no suele apreciarse antes de la semana 6 o 7, por lo que hacer la ecografía demasiado pronto puede generar dudas innecesarias.
- Estimar la edad gestacional con más precisión mediante la medición de la longitud céfalo‑caudal (CRL) del embrión. Esto permite calcular la fecha probable de parto y ajustar mejor el seguimiento.
Aunque esta ecografía es opcional, muchas parejas la viven con emoción porque confirma visualmente que el embarazo está evolucionando. Debe hacerse por vía transvaginal, ya que el embrión es muy pequeño y así se logran imágenes más claras.
La ecografía del primer trimestre (semana 11‑14): la oficial
Las sociedades científicas internacionales, como la Fetal Medicine Foundation y las guías españolas, coinciden en que la primera ecografía formal del embarazo debe realizarse entre las semanas 11 y 14, preferentemente en la semana 12. Es la denominada ecografía del primer trimestre o “ecografía de translucencia nucal”.
¿Por qué se recomienda en este momento? A esta edad gestacional, el bebé es lo suficientemente grande como para evaluar estructuras básicas y realizar mediciones relevantes. Los objetivos principales de la ecografía del primer trimestre son:
- Evaluar la viabilidad del embarazo y confirmar el número de bebés..
- Datar con exactitud la gestación, midiendo la longitud céfalo‑caudal (CRL)..
- Realizar el cribado de anomalías cromosómicas, mediante la medición de la translucencia nucal y la observación del hueso nasal. Esta combinación, junto con análisis de sangre, permite calcular la probabilidad de síndrome de Down, Edwards o Patau..
- Explorar la anatomía fetal inicial, detectando malformaciones evidentes.
- Evaluar el aparato genital materno, el flujo de las arterias uterinas y el riesgo de preeclampsia.
La ecografía de la semana 12 suele realizarse por vía abdominal, aunque en algunos casos se complementa con la vía vaginal para obtener detalles específicos. Las imágenes obtenidas permiten ver el embrión de unos 6 cm de longitud, observar su movimiento, comprobar el latido cardíaco y, en ocasiones, intuir el sexo del bebé.
¿Por qué no hacerla antes?
Algunas mujeres desean adelantarse y hacerse la ecografía morfológica antes de la semana 11. Sin embargo, hay varios motivos para esperar:
- Evolución embrionaria: hasta la semana 11, muchos órganos y estructuras están en pleno desarrollo. Realizar la ecografía demasiado pronto puede impedir la correcta visualización de la anatomía y generar resultados ambiguos.
- Fiabilidad de los marcadores: la medición de la translucencia nucal sólo es fiable entre las semanas 11 y 13+6; hacerlo antes o después puede dar valores erróneos.
- Reducción de ansiedad: en consultas, he visto que adelantar pruebas sin indicación médica puede aumentar la inquietud. Es mejor esperar al momento óptimo para obtener información clara y útil.
¿Qué esperar durante la ecografía?
En la mayoría de los casos, la ecografía es rápida y no requiere preparación especial. Para la ecografía abdominal se recomienda acudir con la vejiga llena, bebiendo dos o tres vasos de agua una hora antes. Esto ayuda a que el útero se sitúe en una posición favorable y mejora la calidad de la imagen. No se siente dolor; quizás una ligera presión en el abdomen o una sensación de frío por el gel conductor.
Cuando la exploración es transvaginal, se introduce una sonda delgada cubierta por un preservativo y lubricada. Puede resultar incómoda, pero no debería doler. La profesional explicará cada paso y mostrará la imagen del feto en la pantalla.
La ecografía de las 20 semanas y las siguientes
Aunque el foco de este artículo es la primera ecografía, me gustaría contextualizar las demás:
- Ecografía del segundo trimestre (18‑22 semanas): conocida como “ecografía morfológica”, se realiza alrededor de la semana 20.. Un ecografista experto examina minuciosamente cada órgano del bebé: corazón, cerebro, columna, extremidades, aparato digestivo, etc. También se estudia el cordón umbilical, la placenta y el líquido amniótico. En esta ecografía suele confirmarse el sexo del bebé, si la familia desea saberlo, y se evalúa el crecimiento comparándolo con la medición del primer trimestre.
- Ecografía del tercer trimestre (32‑36 semanas): sirve para valorar el crecimiento fetal, la posición del bebé, el bienestar general, la cantidad de líquido amniótico y la placenta. Se pueden diagnosticar alteraciones del crecimiento (fetos pequeños o grandes) y planificar la asistencia al parto si se detectan complicaciones.
Embarazos por reproducción asistida y ecografías más tempranas
En casos de inseminación artificial o fecundación in vitro, la primera ecografía se suele programar antes, entre la 6.ª y la 7.ª semana de embarazo. El objetivo es confirmar la implantación del embrión en el útero, comprobar el número de sacos gestacionales y descartar embarazos múltiples o ectópicos. Esta valoración temprana también permite observar la vesícula vitelina y el botón embrionario, indicadores del buen desarrollo inicial.
Beneficios y límites de la ecografía
La ecografía es una aliada invaluable. Nos permite diagnosticar malformaciones tempranas, calcular la edad gestacional, vigilar el crecimiento y detectar complicaciones como placenta previa o restricción del crecimiento. Además, aporta tranquilidad a las futuras madres y padres al ver y escuchar el latido del bebé.
Sin embargo, conviene recordar que la ecografía tiene límites. No detecta todas las anomalías físicas ni genéticas. Algunas afecciones pueden pasar inadvertidas o manifestarse más tarde. Por ello, un resultado normal no garantiza al 100 % que el bebé nazca sin problemas.
Además, la sensibilidad de la ecografía depende de la semana de gestación, la posición del feto y la calidad del equipo. Si no se observa algo de inmediato, no siempre significa que haya un problema; a veces basta con esperar unas semanas y repetir la prueba.
Ecografías y expectativas emocionales
Como matrona, sé que las ecografías no sólo cumplen un rol diagnóstico; también son momentos muy emocionales. Ver la imagen de tu bebé, escuchar su latido o saber su sexo provoca alegría, lágrimas, nervios…. Me gusta enfatizar que la ecografía no define el vínculo con tu bebé: ese vínculo se construye desde el inicio a través de tu intuición, tu cuerpo y tu corazón.
En embarazos conscientes y fisiológicos, cada mujer es protagonista de su proceso. La tecnología es un recurso que complementa, no sustituye, la sabiduría del cuerpo. Si alguna vez sientes que una prueba te genera más ansiedad que tranquilidad, háblalo con tu matrona. Muchas veces, ajustar el momento o entender el objetivo de la ecografía ayuda a vivirla de manera más serena.
¿Y si no quiero tantas ecografías?
Algunas mujeres optan por reducir el número de ecografías por motivos personales o filosóficos. En la mayoría de los países, la ecografía del primer trimestre (semana 12) y la morfológica (semana 20) se consideran esenciales. La de la semana 32‑34 no se recomienda para controlar el crecimiento y la posición, ya que son parámetros que se pueden controlar vía externa con Maniobras de Leopold y medida de altura uterina. Si hubiera alteración externa, nosotros como matronas podemos derivar para conseguir seguimiento de esa tercera ecografía u otras necesarias y justificadas. No obstante, en gestaciones de bajo riesgo, hay evidencias que sugieren que realizar más de dos ecografías rutinarias no mejora los resultados perinatales. Habla con tu profesional de confianza para personalizar el seguimiento según tus valores, tus necesidades y tu historia médica.
Consideraciones finales
- No anticipes demasiado. Espera al menos hasta la semana 6 o 7 para la ecografía de viabilidad, pues antes no se suele ver el latido.
- Planifica la ecografía de la semana 12. Es el primer examen completo del embarazo y se realiza entre las semanas 11 y 14. Su objetivo es datar el embarazo con precisión y detectar anomalías cromosómicas y malformaciones tempranas.
- Confía en profesionales cualificados. Asegúrate de que la ecografía la realice un ecografista o ginecólogo con experiencia y que utilice equipos adecuados.
- Utiliza la ecografía como herramienta, no como entretenimiento. La ACOG advierte que las ecografías deben hacerse por motivos médicos.
- Ajusta según tu situación. En casos de reproducción asistida o antecedentes de pérdidas, tu profesional puede indicar ecografías más tempranas.
- Recuerda los límites. Una ecografía normal no descarta todas las anomalías y no sustituye el seguimiento profesional continuo.
Un mensaje desde el corazón
Si algo he aprendido en estos años es que cada embarazo es un viaje único. La ecografía es como una ventana que nos permite asomarnos al misterioso universo que se gesta en tu interior. Pero no pierdas de vista que la protagonista eres tú, no la máquina. Tu cuerpo sabe gestar, parir y nutrir; la tecnología está para acompañarte, no para quitarte protagonismo.
Cuando te sientas nerviosa antes de la primera ecografía, respira profundo y conecta con tu bebé. Puede que ese día veas una manchita palpitando o, si esperas a la semana 12, un pequeño ser con brazos y piernas. Sea como sea, recuerda que la imagen en la pantalla es sólo una parte de la historia. El resto se escribe cada día en tus hábitos, en tu descanso, en tu alimentación y, sobre todo, en tu capacidad de confiar en ti misma.
Te animo a informarte, a preguntar y a tomar decisiones basadas en evidencia y en tu intuición. Tanto si eliges un seguimiento en el sistema público como en el privado, exige profesionales que respeten tus deseos y te expliquen cada prueba. Si estás considerando un parto fisiológico, en casa o en hospital, habla conmigo o con tu matrona sobre cómo integrar la tecnología de forma respetuosa.
La primera ecografía es un hito emocionante. Planifícala en el momento adecuado, acompáñala de buena información y disfrútala como parte del hermoso proceso de dar vida.